Réquiem para el binominal

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Parte 1.

Réquiem para el binominal

Durante la última década, el sistema binominal fue continuamente puesto en tela de juicio y el apoyo a modificarlo fue mayoritario en la población, según las encuestas. La CEP del 2013, por ejemplo, señalaba que el 52% de la población consideraba que había que cambiarlo, con un 17% que creía que debía mantenerse, y un alto 31% que respondía que no sabía o no contestaba. El Gobierno ingresó el proyecto de ley que sustituye el sistema electoral binominal por uno de carácter “proporcional inclusivo” el 6 de mayo del 2014, siendo finalmente publicado el 5 de mayo del 2015,

El argumento principal del cambio, en palabras de la propia presidenta Bachelet, es que “tras 25 años quitamos el cerrojo que distorsionaba la voluntad y la participación de las personas”. Lo interesante es que el cambio ha dejado una serie de preguntas que, hasta ahora, han tenido pocas respuestas. ¿Qué nos dejó el binominal? ¿Cuáles son los argumentos de la nueva reforma? ¿Se modifica la manera de asignar nuevos escaños? ¿Existirá mayor representatividad? ¿Hay más parlamentarios para regiones? ¿Se terminan los “vicios” del sistema anterior, como, por ejemplo,, que primeras mayorías individuales no logren entrar al Congreso o que sigan existiendo candidatos de pactos de NM y Alianza arrastrados por otros?. Realizaremos una serie de publicaciones tratando de dar sentido a estas preguntas.

¿Cuál fue la herencia del binominal?

Referente a elecciones parlamentarias, existen 3 tipos o familias de sistemas electorales: proporcional, mayoritario y mixto. El sistema binominal, que estuvo vigente en Chile entre 1989 y 2015 y establecido durante el gobierno militar, es un sistema proporcional *ver mapa con tipos de sistemas, así de simple, uno particular claro ya que como su mismo nombre lo indica, consistía en elegir dos candidatos (diputados o senadores) por cada distrito o circunscripción, una vez sumados todos los votos de los candidatos de cada lista (abierta) y en que las dos listas con mayor número de votos, ponen a su candidato más votado dentro de la misma lista.

World_electoral_family

En datos, su herencia es la siguiente:

Sus adeptos, argumentan que genera principalmente estabilidad política, debido a que dificulta la entrada de grupos minoritarios (como se ve en la distribución de diputados y senadores entre 1989 y 2013), lo que facilita la gobernabilidad del país ya que crea el bloque oficialista y opositor de manera más sencilla, lo que a su vez permite que se generen acuerdos con menos participantes dentro del congreso y se eviten bloqueos entre la presidencia y el poder legislativo.

Sus detractores señalan que es un sistema que genera exclusión, ya que fomenta la aparición de políticos eternizados en sus cargos y provoca elecciones parlamentarias casi sin muchas sorpresas, dificultando cambios estructurales de la legislación del país, generando dos bloques opuestos (Nueva Mayoría y Alianza, quienes se han obtenido el 98% de los escaños disponibles desde el ‘89) cada uno con una muy importante representación en el congreso, haciendo casi imposible lograr acuerdos que posibiliten el quórum necesario para reformar leyes orgánicas. A lo anterior, se suma la “vulneración al voto popular”, ya que en el sistema binominal un candidato con primera mayoría, puede perfectamente no ser elegido, siendo reemplazado por incluso la 3era o 4ta mayoría. Este sistema ha sido duramente criticado. Se dice que no plasma la correctamente la representación de mayorías, ya que con un 33.4% el segundo ya tiene el escaño sea la distancia que sea la que tienes con el rival. Pero además tampoco de minorías, que quedan excluidas si no forman parte de la Alianza o la Concertación.

El binominal se va para siempre y llega un nuevo sistema proporcional con las promesas de aumentar representatividad, más parlamentarios para regiones, asegurar representatividad femenina y disminuir las barreras para candidatos independientes. Creo necesario que el país tenga un nuevo sistema electoral legitimado, pero quedan tareas importantes pendientes como: transparencia, financiamiento de campañas y una mejora en el funcionamiento del congreso. No obstante, me parece un buen primer paso.

Segunda parte: Sistema proporcional: Una nueva geografía electoral

Tercera parte: “El factor Jackson”: el caso del nuevo Distrito 10

Autores:

Rodrigo Donoso

Jorge Fantuzzi

Sebastián Rivas

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